Nomofobia o Síndrome del Teléfono Fantasma

Nomofobia: Más de el 55% de los españoles sufren miedo o ansiedad si no llevan el móvil encima.

Las estadísticas efectuadas dicen que una persona consulta el móvil, de media, unas 36 veces cada día. Este gesto tan “inocente” a primera vista es, de hecho, uno de los indicativos que delatan la nomofobia: nuestra dependencia de la tecnología de los móviles. Según los psicólogos, el móvil se ha transformado en un “compañero” demasiado inseparable y algunos de nosotros incluso no sabemos “vivir” sin él.

Seguramente que por lo menos una vez, todos nosotros hemos sentido esta desagradable sensación de inquietud y ansiedad si nos hemos olvidado el teléfono móvil en casa, en el trabajo, etc. Este hecho puede provocar, en el peor de los casos, verdadero pánico. Esta enfermedad se llama nomofobia y ha hecho su aparición poco después de la puesta a la venta, a gran escala, de los teléfonos móviles. Como bien podréis recordar, al principio no todo el mundo tenía acceso a un teléfono móvil, en gran medida por su alto precio y también por su tamaño. ¿Os acordáis de los primeros teléfonos móviles tipo maletín? En pocos años, los móviles se han hecho cada vez más pequeños y más baratos y de esta forma todo el mundo podría tener uno si quisiera. Una vez que esta tecnología ha sido puesta a la disposición de todo el mundo, no ha tardado mucho en convertirse en algo “imprescindible” para todos nosotros en nuestras actividades del día a día.

Los expertos definen la nomofobia como el pánico irracional por haber olvidado el teléfono móvil en casa. El término proviene del inglés y es la abreviatura de la expresión “no mobile phone phobia”.

Hoy en día, más del 96% de la población española tiene teléfono móvil. Esta cifra supera a las registradas en China, Estados Unidos o Francia. Pero esperar, que las cosas van a más. El 28% de los usuarios poseen dos teléfonos y un 5 por ciento hasta 3 móviles. Más del 39 por ciento de los usuarios españoles utilizan el teléfono móvil para navegar por Internet de manera habitual.

Se puede decir sin lugar a dudas, y los estudios realizados así lo confirman, que España es el país donde hay más teléfonos móviles por habitante. Más de 12 millones de españoles se comunican por el whatsapp o el messenger, enviando fotos y mensajes, varias veces al día. No nos equivocamos al decir que la nomofobia tiene un buen “caldo de cultivo” en nuestro país.

Los estudios que han sido realizados por CEETA (Centro de Estudios Especializados en Trastornos de Ansiedad) en España, han revelado que de todos los usuarios españoles de teléfonos móviles, más del 55 por ciento tienden a sentir nomofobia cuando olvidan el móvil, por ejemplo en casa, o lo pierden, e incluso cuando se quedan sin batería o pierden la cobertura de la red.

El mero hecho de salir de casa sin teléfono móvil puede tener como consecuencia la dificultad para concentrase, generar agresividad y crear inestabilidad. Todos estos son síntomas específicos de los trastornos de ansiedad. Estos suelen estar acompañados por otros síntomas como inquietud, temor a no ser localizado o a estar aislado, malestar general e hipervigilancia.

A través de los estudios realizados, se ha demostrado que los más propensos a padecer nomofobia son las mujeres y los jóvenes con edades entre 16 y 26 años.

Síndrome del teléfono fantasma

Muchas personas dicen en broma que son dependientes del teléfono móvil, pero pocas son de verdad conscientes de este problema. Una señal alarmante podría ser la que los psicólogos llaman el síndrome del teléfono fantasma. Éste se produce cuando oyes que suena o notas que vibra el teléfono, pero cuando lo verificas constatas que no hay nada, ningún mensaje o llamada. En un estudio realizado por la Universidad de Indiana en Estados Unidos, ha revelado que un 89 por ciento de los estudiantes incluidos en el experimento han notado vibraciones y oído llamadas inexistentes provenientes del teléfono móvil.

Otro indicio de nomofobia es la necesitad imperiosa de contestar a un email o mensaje que no requiera una contestación inmediata, aunque esto signifique interrumpir las actividades en las que estemos inmersos. La necesidad constante de verificar las llamadas y la mensajería son otros indicadores de dependencia.