La ansiedad infantil o cuando los niños se estresan

La fuente de los estados de ansiedad infantil cambia a medida que avanza en edad:

-Los bebés pueden manifestar un fuerte miedo cuando están en presencia de personas desconocidas, agarrándose a los padres y buscando protección en sus brazos.

-La ansiedad infantil en niños con edades entre 10 y 18 meses aparece como miedo a la separación. Por ejemplo se ponen muy nerviosos cuando uno de los padres, generalmente la mamá, abandona la habitación o falta de casa.

-Los pequeños con edades entre 2 y 6 años tienen miedo a diferentes elementos fantásticos, inexistentes en la realidad, pero que ellos consideran perfectamente reales, como pueden ser los fantasmas o los monstruos que han visto en la tele o en los libros de cuentos.

-La ansiedad infantil en los niños más mayores, con edades entre 7 y 12 años, se manifiesta a través de sus miedos frente a situaciones reales con las cuales se han topado ellos mismos o personas que ellos conocen: catástrofes naturales, accidentes, etc.

A medida que el niño crece, los estados de ansiedad desaparecen o son reemplazados por otros sentimientos o vivencias. Por ejemplo, a un niño que a la edad de 5 años tenía miedo de dormir con la luz apagada podrían llegar a gustarle las historias de fantasmas.

Así mismo, en algunos casos, los estados de ansiedad y pánico puede persistir por extensión hacia un estimulo inofensivo,  como por ejemplo el niño que quiere adoptar al cachorro de león u oso que ha visto en el zoológico, pero por otra parte le da miedo acercarse al perro del vecino.

Como podemos reconocer los estados de ansiedad infantil

Los síntomas que se asocian con más frecuencia a la ansiedad infantil son los vómitos, el miedo a la oscuridad, dolores de barriga, trastornos del sueño como las pesadillas, el dolor de cabeza, el nerviosismo, la iritabilidad, el miedo a afrontarse a los demás y la angustia por estar rodeado de gente.

La mayoría de los niños temen a los extraños, las grandes alturas, los insectos, la sangre…, así como a quedarse solos en casa. Lo normal es que los peques aprendan a manejar estas situaciones difíciles y a superar los miedos precisamente enfrentándose a ellos.

El miedo a la eventual separación de sus padres  cuando los pequeños empiezan a ir a la guardería, es específico de los primeros años de vida. Por otro lado los adolescentes tienen preocupaciones más enfocadas a la integración social o a la elección de una futura profesión.

Si los estados de ansiedad persisten, podrían dejar profundas secuelas en el desarrollo psicológico y afectivo del futuro adulto.

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